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| Abril 12, 2000 | |||||||||
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Click para visitar el sitio en Internet EL Principado de SeaLand..ó la estafa del milenio.
El entramado de la red obedece a un complejísimo esquema encabezado por la palabra embauco. El falso principado de Sealand, que existe físicamente aunque no cuenta con reconocimiento internacional al tratarse de una plataforma de guerra abandonada, ha amparado todas las actividades delictivas cometidas por estos individuos. Las investigaciones apuntan a que sus miembros pertenecen a una banda internacional, con ramificaciones en todo el mundo, que actúa desde hace mucho tiempo. Su presencia en España, en concreto en Madrid, se detecta en noviembre -aunque hace más de tres años que operaban- a raíz de la «operación Disolvón», en la que se desarticuló una organización que defraudó unos mil millones de pesetas al adulterar gasolina. A partir de ahí se comienza a atar cabos, si bien quedan muchos sueltos. INMUNIDAD DIPLOMÁTICA Durante las pesquisas por el fraude en estaciones de servicio realizadas en la localidad de Arganda, uno de los ocho detenidos, identificado como P.R.A., alegó que gozaba de inmunidad diplomática, exhibió un falso pasaporte y se identificó como «secretario de Estado» de Sealand. Pese al fraude a Hacienda cometido durante cuatro años, al adulterar con disolventes nueve millones de litros de gasolina, todos quedaron en libertad. Sin embargo, la Guardia Civil siguió la pista del «alto secretario». Lo primero que se descubrió fue que el principado de Sealand lo autoproclamó Estado Paddy Roy Bates en 1967, junto a su familia y otras 200 personas, instalándose en una plataforma militar abandonada por Inglaterra tras la II Guerra Mundial. La base está situada en el Mar del Norte, a unos 10 kilómetros de la costa británica de Suffolk; cuenta con bandera, escudo y sellos y emite pasaportes para sus ciudadanos. Andrew Cunaman, el asesino de Gianni Versace, portaba un documento de Sealand cuando fue encontrado muerto en la casa flotante de un conocido falsificador de documentos alemán. Además se siguió la pista de la página de Internet de los «sealanders» que aparece en la dirección «http://www.telebase.es/sealand». El Ministerio de Asuntos Exteriores confirmó la inexistencia de tal Estado y la ilegalidad de extender pasaportes por parte del mismo. Después de varios meses de seguimiento, los investigadores cerraron el círculo en torno a Francisco Trujillo Ruiz, un ex guardia civil almeriense de 46 años que era el «regente» del Principado, y en torno a la persona que éste nombró jefe del servicio de inteligencia de «Sealand», P.R.A. el implicado en el fraude de la gasolina. Ambos fueron detenidos el pasado día 4 y el viernes quedaron en libertad bajo fianza, por orden del Juzgado de Instrucción número 10 de Madrid, tras prestar declaración. La Guardia Civil no ha podido hacer una estimación del valor económico del fraude cometido con la venta de pasaportes y documentos, ya que se desconoce el número de transacciones realizadas en los cerca de tres años que la organización ha actuado en España, si bien podrían aparecer nuevos casos. En la página web se explica que Sealand es una de las siete bases militares que Inglaterra construyó durante la Segunda Guerra Mundial y que está situada en aguas internacionales fuera de la jurisdicción inglesa.Tras la guerra, Inglaterra destruyó las otras seis, ubicadas en el estuario del Támesis, y abandonó esta, de la que veinte años después tomó posesión Roy Battes junto a su familia y 235 personas, «proclamándola un Estado libre e independiente y auto-proclamándose Príncipe». La página web asegura que en 1968, los tribunales reconocieron como Estado a Sealand, que «por sus características se enmarca dentro de las denominadas micronaciones» y añade que en 1997, el principado «tras sufragio Universal, se transforma en un Estado de Derecho y democrático» que sigue «las doctrinas de Leyes Internacionales, Carta de las Naciones Unidas y Carta de los Derechos Humanos». La página describe el pasaporte y la bandera, formada por tres franjas horizontales de color rojo, blanco y negro. NINGÚN RECONOCIMIENTO Fuentes diplomáticas explicaron que España no reconoce al Estado de Sealand, que no existe relación diplomática ni consular con el autoproclamado país y por tanto no hay funcionarios acreditados en su territorio. Por la misma razón ningún cónsul o embajador de Sealand es reconocido en nuestro país bajo ningún motivo. Agentes de la Policía Judicial de la Comandancia de Madrid de la Guardia Civil, encargados de la investigación que aún sigue abierta, consideran que la actividad de los implicados «es como un gran timo», por el que los compradores de los falsos títulos buscan la inmunidad diplomática, por lo general «para cometer alguna fechoría». Los investigadores han descubierto conexiones entre los presuntos miembros de la red y la Fundación Goya, en la que figuran como patronos importantes personajes de la cultura, el espectáculo, la nobleza y la política cuyos nombres no han trascendido. Las fuentes citadas señalaron que la fundación, que existe y continúa actuando dentro de la legalidad, y Sealand compartían algunos locales y «había gente que tenía cargos» en ambas entidades, aunque muchas de estas personas se han desvinculado del asunto al conocerse la trama planeada por los falsos cónsules. Entre los dirigentes de Sealand se encuentra un conocido abogado que poseía documentos relativos al falso principado en su despacho, situado en la calle de Serrano, en Madrid y compartido con otros profesionales ajenos al asunto, según las fuentes. Además del sonado caso Versace, entre los antecedentes de la utilización de pasaportes Sealand, figuran unos cuatro mil que fueron vendidos en Hong Kong poco antes de que los británicos entregaran la hasta entonces colonia a las autoridades de China. Por cada uno se pagó una cantidad en torno a las 170.000 pesetas. En Rumanía, la Policía desarticuló una banda que se dedicaba a la venta piramidal ilegal y utilizaba pasaportes del falso estado y en Eslovenia, supuestos diplomáticos de este principado fueron detenidos cuando blanqueaban dinero procedente del narcotráfico en 1997. Se cree que en Rusia y Albania también han actuado los falsos ministros, cónsules y embajadores del país imaginario. Algunos de los «altos mandatarios» de Sealand cuentan con numerosos antecedentes policiales por estafa, tráfico de drogas y tenencia de explosivos. Los miembros de la red utilizaban como sedes de su «embajada» las oficinas de una sociedad que explota salas de bingo en Madrid, en el Paseo de la Castellana, que fueron alquiladas por Francisco Benjumea, uno de los 60 imputados, y el despacho de un conocido abogado de la calle madrileña de Serrano. También se comprobó que los presuntos implicados circulaban en España en vehículos con matrículas diplomáticas del falso principado. Además de los españoles imputados, entre los implicados figuran alemanes, austriacos, franceses, chinos, chipriotas, italianos, ucranianos, rumanos, rusos, chilenos y estadounidenses. Entre las acciones ilícitas de los falsos diplomáticos destaca la venta a unos narcotraficantes de origen marroquí de diversos documentos diplomáticos de Sealand, al precio de un millón de pesetas por el pasaporte, la ciudadanía y el permiso de conducir. Los registros efectuados han permitido descubrir el intento de realizar importantes operaciones bancarias entre los responsables del principado y ciudadanos rusos e iraquíes, relacionados con la compra de rublos y dinares iraquíes en dólares, con cifras multimillonarias. Otra ramificación de la trama consiste en una estafa de once millones y medio de pesetas, cometida en Barcelona contra un hindú en la que presuntamente están implicadas un falso embajador y un ministro ficticio de Finanzas de Sealand. Según la Guardia Civil, F.T.R. se autodenominó regente del principado tras una reunión con sus allegados, quienes le confirmaron como máximo dirigente y a quienes distinguió como cónsules, embajadores y ministros.Algunas de estas personas poseían acreditaciones universitarias expedidas por el falso regente y firmadas por F.B. -quien ejercía desde Alemania como notario mayor del principado-, en las que se les legitimaba para ejercer su presunta licenciatura por todo el mundo. En registros practicados en las dos sedes del principado fueron encontrados dos documentos diplomáticos con la foto de F.T.R, identificado como F.B., es decir, la misma persona que firmaba los documentos universitarios. La investigación, realizada por la Policía Judicial de la Guardia Civil de Madrid y que podría propiciar más detenciones, ha llevado a este cuerpo a pedir la cooperación de las policías británica, francesa, alemana, eslovena, rumana, rusa y estadounidense, debido al uso de pasaportes en diferentes lugares del mundo. Ayer, fuentes de Interpol confirmaron a ABC que se han cursado numerosas órdenes a varios países para tratar de determinar el alcance de las operaciones de los miembros de la red.
El Principado de Sealand, tapadera de estafas millonarias
Una red internacional vendía, en Madrid,
documentación del falso Estado
ISABEL LONGHI-BRACAGLIA
MADRID.- Ciudadanía con derecho a inmunidad
penal, exención de impuestos e inviolabilidad del domicilio
garantizados. Lote de nacionalización con título universitario, carné
de conducir y pasaporte diplomático incluidos y sin examen alguno
previo. ¿Existe el paraíso? Pues sí. Tan golosas ofertas proceden del
Principado de Sealand, pero no se haga ilusiones. Es sólo el fruto de
la imaginación de un ex comandante británico, que una red
internacional de más de sesenta personas decidió aprovechar en España
para estafar miles de millones de pesetas con la venta de documentos
falsos.
La Guardia Civil dio ayer por desmantelada su estructura, tras una operación que aún permanece abierta y que, de momento, se ha saldado con un detenido, el ex guardia civil Francisco Trujillo Ruiz, un almeriense de 48 años, expulsado del cuerpo por robo en 1978 y autotitulado regente del falso país. En las diligencias hay además una treintena de imputados españoles, junto a otros implicados alemanes, austriacos, franceses, chinos, chipriotas, italianos, ucranianos, rumanos, rusos, chilenos y estadounidenses. Excelentísimos reincidentes con antecedentes policiales por delitos de estafa, tráfico de drogas y tenencia de explosivos. Todos ellos se identificaban como cónsules, embajadores o ministros de la tierra del mar con credenciales como las que, a través de Internet, ponían al alcance de cualquiera dispuesto a pagar el módico precio de un millón de pesetas de media. Las oficinas de una sociedad que explota salas de bingo en Madrid y el despacho de un conocido abogado de la calle Serrano servían como «embajada». Sus representantes utilizaban coches con placas de matrícula diplomática, incautadas por el Instituto Armado, junto con un número sin determinar de documentos firmados y en blanco, listos para salir al mercado. La rúbrica del regente impostor, que se hacía pasar también por un notario mayor del Principado afincado en Alemania, otorgaba credibilidad a los títulos universitarios. Y podrían haber seguido con tan próspero e ilícito negocio, si no fuera porque, en noviembre, uno de los integrantes de su cuerpo diplomático intentó librarse de una detención exhibiendo su pasaporte. Exigió la inmunidad inherente a su condición al ser implicado en un fraude de gasolina adulterada, valorado en mil millones de pesetas. La primera pista Fue la primera pista. Una consulta al Ministerio de Asuntos Exteriores confirmó la inexistencia del supuesto Estado y la ilegalidad de los documentos expedidos. Sus compradores, tampoco eran sólo incautas víctimas. La Guardia Civil ha tenido que solicitar la cooperación de las policías británica, francesa, alemana, eslovena, rumana, rusa y norteamericana al detectar el uso de los ficticios pasaportes por parte de delincuentes en estos países. Entre sus titulares se encuentran un grupo de narcotraficantes de origen marroquí, que abonaron su millón de pesetas por pasaporte, ciudadanía y carné de conducir. Andrew Cunanan, el presunto asesino del diseñador italiano Gianni Versace, también tenía su credencial como súbdito de Sealand, al igual que otra banda de delincuentes desarticulada en Rumanía y otros supuestos diplomáticos detenidos en Eslovenia cuando blanqueaban dinero procedente del narcotráfico. Sólo en Japón fueron vendidos más de 4.000 documentos, según los investigadores. Para los más desconfiados, la página web de Sealand mostraba todos los detalles y pruebas que avalaban su existencia: bandera tricolor, escudo, moneda y sellos propios con toda una declaración de principios. A saber: se localiza en el Mar del Norte, a unos 10 kilómetros de la costa británica de Sufford y en realidad es una vieja plataforma marina, construida por los ingleses en la II Guerra Mundial como defensa ante los ataques aéreos alemanes. En 1967 el ex comandante Paddy Roy Bates, junto a su familia y 235 personas más, tomó posesión de la estructura de metal y cemento para proclamarla Estado libre e independiente. Presume el autoproclamadopríncipe Bates de tener 160.000 súbditos: «Cualquiera que esté preparado para participar con los medios posibles en la organización del joven Estado puede llegar a ser ciudadano de Sealand», anima el Principado. Si además se está dispuesto a aflojar otro millón de pesetas se ingresa como miembro de un exclusivo club de inversiones. No es el único. Otro falso país, Dominion de Melchizedek, ofrece en la Red pasaporte y título universitario por casi dos millones de pesetas
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Freenet: una anarquía perfecta
Nace una red que impide la censura y garantiza
la intimidad y el anonimato
JOSE LUIS DE
VICENTE. Especial para EL MUNDO
MADRID.- Empezó como el proyecto de fin de
carrera de un estudiante preocupado por la libertad de expresión, y puede
convertirse en la peor pesadilla de gobiernos y dictaduras. Se llama Freenet,
y su objetivo es garantizar que nadie pueda silenciar una voz en la Red.
Ian Clarke, un joven programador británico de 23 años, decidió emprender el proyecto al descubrir los planes del Gobierno australiano para controlar los contenidos que se publican en la Red. En vez de luchar contra la censura, ¿por qué no crear un sistema que la haga técnicamente imposible? La principal diferencia entre Freenet y la World Wide Web es que la red creada por Ian Clarke carece de cualquier estructura jerárquica u organización. Mientras que la WWW descansa sobre una espina dorsal de ordenadores controlados por lo general por gobiernos, empresas y organismos oficiales, en Freenet todos los servidores están al mismo nivel, configurando un esquema que su creador define como «una anarquía perfecta». De la misma manera, mientras que en la Web se asigna a cada servidor un número de identificación que permite conocer en todo momento quienes son sus usuarios, los servidores de Freenet son completamente anónimos. No existe ninguna manera de identificar a sus propietarios ni a sus visitantes, por lo que no se pueden recopilar datos que amenacen a nuestra intimidad. Es el sueño de los que viven atemorizados por el gran hermano. Pero la innovación más radical de Freenet consiste en que su diseño garantiza el fracaso de cualquier intento de censura de sus contenidos. Cuando un usuario sube a un servidor de la red un documento, éste se clona y aparece simultáneamente en multitud de servidores distintos. Cualquier intento de borrar un archivo hace que el proceso de clonación se repita. Clarke afirma, además, que el hecho de que los documentos se encuentren en múltiples servidores convierte a su creación en un sistema de distribución de información mucho más eficiente que la WWW. Sin embargo, no todos se muestran tan entusiastas con las posibilidades abiertas por Freenet. Algunas de las organizaciones que más han combatido por garantizar la libertad de expresión en Internet, como la Electronic Frontier Foundation, preven que el sistema creará tantos nuevos problemas como soluciones. Si bien un canal como Freenet facilitará las tareas de los disidentes en países con regímenes dictatoriales, la imposibilidad de eliminar un documento determinado o de identificar a su autor puede convertirse en otra forma de amenaza a la privacidad de los individuos. ¿Que pasa si alguien decide publicar nuestros informes médicos, o nuestros datos bancarios? Por otra parte, el propio Clarke es consciente de que los primeros que se interesarán por el sistema serán aquellos que pretendan usarlo para distribuir anónimamente copias ilegales de programas, películas y pornografía. «No queremos que nos etiqueten como hackers que distribuimos copias de programas. El propósito de Freenet es únicamente promover la libertad de información. Pero no hay manera de crear un sistema a prueba de censuras sin que se faciliten las violaciones de la propiedad intelectual, y creo que es un precio que merece la pena pagar». http://freenet.sourceforge.net/
Red de voluntarios Para acceder a Freenet necesitamos descargar desde su sitio web un pequeño programa que estará disponible durante los próximos días. Una vez instalado en nuestro ordenador, éste se convertirá automáticamente en un servidor de la red, reservando para su funcionamiento una pequeña porción de nuestro disco duro y de nuestro ancho de banda, el caudal que usamos para enviar y recibir nuestros datos. Sin embargo, hay una condición que puede suponer un obstáculo para el éxito del sistema: aquellos que estén dispuestos a hospedar un servidor de Freenet tienen que disponer de una conexión continua a Internet o bien comprometerse a permanecer conectados ininterrumpidamente por medio de la línea telefónica.Parece que el destino de Freenet está irremediablemente vinculado a la tan ansiada tarifa plana.
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