Respuesta
del Presidente Hugo Chávez, a la Carta Abierta de la Conferencia
Episcopal Venezolana (CEV)
"Señores:
Baltazar
Enrique Porras Cardozo, Arzobispo de Mérida y presidente
de la CEV.
Ignacio Antonio Velasco García, Arzobispo de Caracas y Primer
Vicepresidente de la CEV.
Ubaldo Ramón Santana Sequera, Obispo de ciudad Guayana y
segundo Vicepresidente de la CEV.
Monseñor José Hernán Sánchez Porras,
Secretario General de la CEV.
Excelentísmos Señores Obispos:
En nombre del "Bravo Pueblo" a quien tengo el altísimo
honor de conducir; en nombre de esa avalancha humana que tomó
la decisión irrevocable de cambiar el destino de la República;
en nombre de quienes luchan por su restauración moral; en
nombre de los excluídos y explotados de todas las horas,
hijos de nadie y dueños de nada; en nombre de los mártires
y olvidados de siempre, que no tienen quien les escriba; en nombre
de los millones de hombres hundidos en esta patética, evidente
e inmerecida miseria que les oprime el corazón y les quebranta
el alma...; en nombre de quienes fueron obligados a vivir de tragedia
en tragedia... y les cuesta salir de ese infierno; en nombre de
quienes avanzan inspirados al calor de las luminosas reflexiones
que ahuyentaron esas tinieblas; en nombre de ese olvidado pueblo
que me catapultó a la Presidencia con la poderosa humildad
de su sufragio para evitar desencadenamientos destructivos...
Y,
en nombre de nuestro amor por el Redentor del Mundo quien bajó
de la cruz para luchar por los desposeidos; un Supremo Alguien que
ilumina estos caminos con su llama profunda de iluminación
y a la luz de cuya doctrina se da respuesta a vuestra Carta Abierta:
En primer lugar, para el él, El Padre Celestial, oriente
vuestros designios hacia la justicia social, camino de la paz para
la humanidad entera en cuanto predilección de Cristo por
los desvalidos y excluídos de la sociedad; y, en segundo
lugar, porque tengo la íntima convicción de que siempre
es grande, siempre es justo, siempre es noble conspirar contra la
mentira y dar testimonios fehacientes de la verdad: ¡¡Llamo
a la conciencia de todos contra el formalismo tradicional que traduce
vana búsqueda de preferencias y nunca el perfeccionamiento
de los espíritus!!.
En
un revolucionario auténtico - y Jesús de Nazareth
lo fué hasta el punto de ser El Vencedor de la Muerte- la
convicción es obligante: el revolucionario debe ser sincero
consigo mismo; pero ¿que significa eso para quienes carecen
de las sutilezas del espíritu y mienten a conciencia invocando
preceptos sustentados en prejuicios, intereses y pasiones...?
En
este momento histórico crucial para Venezuela, personificadores
del Viejo Orden oligárquico- unidos sólo para que
todos los negocios dependan de su arbitrio- cuerdan que lo esencial
es dejarlo todo igual: Invocan preceptos contrarrevolucionarios
y alientan todo tipo de obstrucción, como el falso rumor,
técnica predilecta de quienes sienten amenazados sus privilegios...Se
engañan...Están ciegos; No quieren ver que estamos
saliendo de una larga noche...no quieren ver que es imposible construir
el edificio de la Venezuela posible sobre el terreno movedizo del
pantano...; no quieren ver el camino fulgurante de la revolución;
no quieren ver que estamos en combate denodado contra los sistemas
de las oligarquías. No quieren ver el verdadero amor del
pueblo se alcanza con elevadas actitudes que son las que permiten
afirmación de fe en sus ideas: "Lo que habéis
recibido gratuitamente trasmitidlo gratuitamente", decía
Jesús, con amoroso acento. ¿No reside en ello la esencial
definición de la Justicia Social?.
Resulta
fácil manipular "una experiencia de siglos" para
denominar despectivamente "revolución Chavista"
al apasionado fuego de la especie que hoy inflama el corazón
de los Bolivarianos; resulta fácil ser caja de resonancias
para los intereses del capitalismo salvaje; para impedir que las
grandes mayorías oprimidas durante tanto tiempo y que hoy
empujan la revolución, despierten de la horrible alienación.
A
todas las cosas se les deben dar las formas que corresponde a su
propia estructura; no obstante, las reticencias para captar los
matices de la revolución impiden ver la institucionalidad
que existe en la forzosa provisionalidad legislativa inherente al
mandato -óigase bien- mandato constituyentista del 06 DIC
98; en tal sentido resulta fácil descalificar el proceso
acuñándosele el "mentir sistemático",
porque no se quiere percibir la sutileza de una avasallante pasión
que no cabe en moldes puntofijistas, sino en los de una revolución
que desborda desde el inconsciente de este pueblo heroico que ayer
hizo la historia de América y hoy está empeñado
en alcanzar un destino superior.
Igualmente
y por correlación de ideas, podríaseles responder,
también al calor del Evangelio, En efecto, las luchas de
Jesús con la hipocresía fueron siempre continuas.
Su vigorosa elocuencia no hace concesión a la mentira:
"¡Ay
de vosotros, escribas y fariceos hipócritas!, Porque limpiáis
el exterior de la copa y el plato; pero el interior, que está
lleno de rapiña y codicia, no lo tenéis en cuenta.
Fariseo ciego, lava primero el interior y después te ocuparás
de la limpieza del exterior". (Mateo XXIII; 13-26).
Monseñores:
Resulta
fácil afirmar, como está consignado en vuestra Carta
Abierta, que "Dios no está ni bendice ningún
proyecto del hombre, en ningún campo, incluido el político".
¡Cuidado! ¡El abismo llama al abismo! El Libro de la
Sabiduría nos dice en su Capítulo Primero: 7. "Por
cuanto el Espíritu del Señor llena el mundo universo;
y como comprende todas las cosas, tiene conocimiento de todo, hasta
de una voz. 8. Por eso el que habla cosas malas no puede escondérsele;
ni escapará del juicio vengador. 9. Pues se le interrogará
al impío hasta sobre sus pensamientos; y llegarán
al oído de Dios sus palabras y sus obras, para castigo de
sus maldades.
¿Y
qué enseña Jesús de Nazareth a quienes ignoran
que los pueblos responden al idealismo superior personificado en
Él, como Camino, Verdad y Vida?:
"En
verdad os digo que aquel que no entra en el redil por la puerta
es un ladrón. Aquel que entra por la puerta es el verdadero
pastor. Las ovejas oyen su voz; las llama por su nombre y las conduce
a los pastos; camina delante de ellas, y las ovejas le siguen porque
conocen su voz. El ladrón no viene sino a robar, a matar,
a destruir. El mercenario, a quien las ovejas no pertenecen, ve
venir el lobo, abandona las ovejas y huye. Pero yo soy el buen pastor;
yo conozco a mis ovejas; mis ovejas me conocen y yo doy mi vida
por ellas". (Juan X, 1-16)
Señores
Miembros de la Conferencia Episcopal:
Lla
revolución encarnada en el 4F arranca precisamente de la
imperiosa necesidad de revivir y de redimir principios de un pueblo
acorralado. No se trata de defender "principios y valores"
de la pequeña minoría oligárquica que acumula
ganancias fabulosas, sino los de un pueblo abandonado que, por humilde,
sufre la miseria y la desgracia de la carestía de la vida
y la especulación.
Nada
nace de nada: Todas las revoluciones sociales de la Humanidad están
relacionadas con el alma de los pueblos. La historia enseña
que la coexistencia de factores espirituales, sociales económicos,
culturales y geográficos contribuyó a la formación
de Venezuela y que los hechos desencadenados el 4F fueron resultado
de la conjugación de una serie de causas que venían
gestándose desde hace más de un siglo e hicieron posible
que por vez primera se produjera esta sui géneris insurreción
militar cuya filosofía permite alentar y estructurar una
República verdaderamente democrática e independiente,
como la soñó Bolívar.
Jefe de Estado y del gobierno revolucionario, estoy en la obligación
de representar el lugar geopolítico de Venezuela y, por tanto,
percibir sus particularidades sin que los árboles impidan
ver el bosque. Esa percepción permite afirmar que no soy
intimidable. El proyecto revolucionario no tiene marcha atrás:
habremos de rubricar, en colectivo, y tatuar con sello indeleble
la página que escribimos con tanto honor y sacrificios.
La
filosofía educativa de la revolución de 4F se sustenta
en la redención del espíritu en rectitud (Moral y
Luces) y, el fin supremo del correspondiente proyecto político,
como resorte principal que mueve los resortes secundarios, se resuelve
en la frase !Tierra y hombres libres, Elección Popular y
Horror a la Oligarquía!. Sólo restableciendo la relación
de equilibrio de las células sociales de nuestra querida
Venezuela podríamos honrar a la justicia cristiana que es
la que permite alcalzar la Paz.
Señores
Miembros de la Conferencia Episcopal:
Las palabras vuelan y los escritos permanecen: Lo que está
más lejos de mi persona es la mentira y la perfidia. Imploro
el soplo sagrado del Espíritu Santo para la feliz realización
del movimiento ecuménico que ha emprendido la Universal,
Católica, Apostólica y Romana Iglesia del Cristo Redentor,
y espero con fervorosa pasión revolucionaria que todas las
profesiones de fe puedan acceder y acomodarse con sutíl desprendimiento
al proceso de cambios profundos que mayoritaria y legítimamente
ha venido realizando nuestro pueblo. La prudencia pedagógica
debe orientar caminos de adecuación a esas circunstancias
históricas en las que nos encontramos y, a cuyos fines aspiro
se despejen persistentes equívocos para que nadie desmaye
en la íntima convicción de su pensamiento respecto
de la Santa y Universal Iglesia Católica. De igual forma
reafirmo la unívoca connotación de mis palabras a
lo largo y ancho del ámbito planetario en torno al proceso
revolucionario que pacíficamente adelanta nuestro pueblo,
a pesar de las barreras que recurrente y evidentemente se le oponen...
Ninguna
revolución ni contrarevolución conseguirá que
dejemos de estar unidos en religión a la gran familia universal
a cuya cabeza figura el santo nombre de Jesús. El Cristianismo
puro se presenta al nombre cabo de veinte siglos, con el carácter
de religión universal y eterna porque la religión
de Jesús es la religión de todos los corazones. Fruto
de un movimiento espiritual completamente espontáneo, libre
desde su nacimiento de toda traba dogmática, habiendo luchado
durante trescientos años por la libertad de conciencia, el
Cristianismo pese a las caídas que sufrió, recoge
los frutos de su divino origen y, para renovarse, no tiene más
que regresar al Evangelio. Jesús ha sido el primero en proclamar
la soberanía del espíritu; La fundación de
la verdadera religión es su obra. Después de Él,
sólo queda desarrollarla y fecundarla.
Quizás
no faltará quien quiera desfigurar mis criterios - y precisamente
en el preludio de las definitorias elecciones del 28 de Mayo - para
hacer ver, maliciosamente, que el proyecto político no se
sustenta en la grandeza de nuestras ideas e ideales bolivarianos
sobre el porvenir, sino en el mentir sistemático; en la falta
de transparencia/credibilidad y fuerza moral para realizar ningún
cambio y, en consecuencias, es involutivo...
La
imaginación proporciona alas al pensamiento: prestarse a
perturbaciones políticas y escándalos en nombre de
apetitos y resentimientos obnubila la luz del Evangelio y la doctrina
social de la Iglesia de Cristo... No conviene despertar otras espantosas
tempestades en el mundo.
Mi
dignidad como Primer Magistrado de la Nación me impone como
obligación no retroceder, como no retrocederé, en
la tarea pedagógica de decir al pueblo lo que sistemáticamente
se le ocultó durante tanto tiempo y que es himno gigantesco
al mandato de Bolívar: "Dí la verdad a los hombres":
El
pueblo se encuentra escarnecido, olvidado, excluido y arrinconado
debido a las trampas a que ha sido sometido secularmente por el
sistema de las Oligarquías.
Procedo
con firmeza porque consecuencias impredecibles pueden preverse del
menor rasgo de debilidad por parte del Gobierno para despejar el
camino de la revolución. Para sobrevivir como Nación
tendremos que espiritualizar la educación, practicar la Verdad
y perfeccionar la Libertad, caminos éstos, pacíficos,
para alcanzar el Bien Común, la Justicia Social y la Seguridad
Jurídica. Sólo enalteciendo la vida de los millones
de necesitados y hambrientos de todo el país podríamos
realizar los cambios y alcanzar los fines del Estado. Si permitimos
que se cierre el camino pacífico de la revolución,
nadie podrá impedir que se realice por los caminos de la
violencia, como advirtió John Fitzgerald Kennedy. El rumor
de esa violencia se percibe sutilmente en la patética y dramática
reflexión de Paulo VI:
"Mientras
que en algunas regiones una oligarquía goza de una civilización
refinada, el resto de la población, pobre y dispersa, está
privada de casi todas las posibilidades de iniciativa personal y
de responsabilidad, y aún muchas veces incluso viviendo en
condiciones de vida y de trabajo indignos de la persona humana.
La prolongada avaricia no hará más que suscitar el
juicio de Dios y la cólera de los pobres, con imprevisibles
consecuencias" (Encíclica "POPULORUM PROGRESSIO").
Y
si tuviéramos que partir de los viriles pronunciamientos
de Bolívar y de la violencia en el raciocionio que derivan
sus moralizadoras premisas, tendríamos que calificar delito
de lesa humanidad la entronización del liberalismo salvaje,
porque este ocasiona más y más barreras entre las
clases y los sectores sociales y desalientan a los más necesitados
en su esfuerzo común. La implementación de patrones
político-económicos de shock aniquila el sistema de
valoración moral preexistente, deteriora el "modus vivendi"
del hombre, lastima su íntima naturaleza, desnuda su pudor;
degrada, proletariza, arruina su dignidad y le deshumaniza y, al
final, le impide su realización como persona. ¿Consecuencias?
El delito colectivo.
Venezuela
necesita maestros que sean capaces de internalizar la Ley Moral
en la conciencia del ciudadano y, si aspiramos a sobrevivir como
pueblo, debemos planificar cómo templar el alma del hombre;
cómo forjar auténticos valores sustentados en la historia
grande que hicimos con Bolívar, cuyo pensamiento es el que
informa nuestro proyecto político. De allí la revolución
educativa que se ha planificado... y que afecta, necesariamente,
a todas las instituciones. Todas las grandes cosas de la humanidad
han sido llevadas a cabo en nombre de los principios absolutos.
Si Lutero, si los autores de la Revolución Francesa hubiesen
observado las reglas de la cortesía, la Reforma y la Revolución
no se habrían realizado nunca.
¿Cuántos
hombres no se opusieron a Jesús? En aquel mundo tan impregnado
de falsos devotos no es fácil comprender la antipatía
desencadenada por su pensamiento revolucionario. La fecunda idea
del poder de los hombres reunidos (ecclesia) es realmente una idea
de Jesús. Convencido en su tan idealista doctrina de que
lo que origina la presencia de las almas es la unión por
medio del amor, declaraba que en todas las ocasiones en que algunos
hombres se reunieran en su nombre, él se encontraría
en medio de ellos.
La revolución venezolana se dirige a la conciencia moral
y se inspira en el sublime martirologio de Jesús cuya palabra
encendida anuncia la tempestad que habría de desencadenarse
en el mundo:
"Quizás
creáis que he venido a traer la paz a la tierra; no, he venido
a traer la espada (...) Quien no toma su cruz y me sigue, no es
digno de mí...) El que halla su vida la perderá; y
quien pierde su vida por mi causa, la hallará" (Mateo
X, 34-39).
De
otro lado, la vertiente humana del proyecto político de la
revolución del 4F deviene, fundamentalmente, de los postulados
-pensamiento, palabra y obra- de Bolívar; de su pensamiento
unionista:
"Para
sacar de este caos nuestra naciente República, todas nuestras
facultades morales no serán bastantes, si no fundimos la
masa del pueblo en un todo: la composición del Gobierno en
un todo; la Legislación en un todo; y el espíritu
nacional en un todo. Unidad, Unidad, Unidad debe ser nuestra divisa.
La sangre de nuestros ciudadanos es diferente, mezclémosla
para unirla. Nuestra Constitución ha dividido los poderes,
enlacémoslos para unirlos: nuestras Leyes son funestas reliquias
de todos los despotismos antiguos y modernos: que este edificio
monstruoso se derribe, caiga y apartando hasta sus ruinas, elevemos
un Templo a la Justicia; y bajo los auspicios de su santa inspiración,
dictemos un Código de leyes venezolanas".
Bolívar
advirtió la necesidad del tiempo para internacionalizar en
el espíritu de los hombres las virtudes y valores imprescindibles
a la forja de la Nación: paciencia y esperanza, son los mayores
antídotos del mal:
"El libro de los Apóstoles, la moral de Jesús
la obra Divina que nos ha enviado la Providencia para mejorar a
los hombres, tan sublime, tan Santa, es un diluvio de fuego devorador
en Constantinopla, y el Asia entera ardería en vivas llamas,
si este libro de paz se le impusiese repentinamente por Código
de Religión, de Leyes, de costumbres" (Discurso de Angostura).
Señores
obispos de la Conferencia Episcopal:
El
proyecto político que el Bravo Pueblo está impulsando
deviene de su inconsciente colectivo: se alimenta en los revolucionarios
preceptos de Jesús y en la moral, razón y acción
del Libertador, con su carga de violencia legítima a cuestas.
Con ellos, como paradigmas, podríamos evitar el efluvio de
la sangre.
La
Iglesia de Jesús que conocemos se ha mantenido sólo
por su sagrado ascetismo y por una piedad que le ha permitido crear
vidas edificantes.
Las
auténticas facultades de la Iglesia residen en el alma de
quienes puedan realizar históricamente la misión confiada
por Cristo a sus apóstoles. La Iglesia de Jesús de
percibe como un espíritu superior dominador de espacios y
de siglos y en comunión de personas unidas en torno a quien
sólo vivía para su Padre y de la misión Divina
que tenía la convicción de llevar a cabo. Esa es la
Iglesia que conozco, la que mis mayores me enseñaron, la
nacida al calor de los Evangelios, que debe ser su fuerza. La Iglesia
de Jesús es Madre y Maestra en las enseñanzas; no
es parte de un precaminoso juego político donde algunos pretenden
llevarla; es algo sagrado que inflama de deber el corazón
como el más poderoso de los acicates. Esa es la espiritualísima
Iglesia universal a la que pertenecemos.
La
Iglesia dice relación con Unidad, Santidad, Catolicidad,
Apostolicidad; conexión infinita con la vida y con la trascendencia
del espíritu libre de pecados. Madre y Maestra, induce enseñanza
de valores religiosos para mitigar a través del amor tantas
penas que afligen a miles de millones de hombres en el mundo. El
futuro de la Iglesia es brillante en tanto asuma las responsabilidades
inherentes a su credo.
Para
una joven generación de nuestro tiempo es esencial conocer
las fuerzas morales que obran en las sociedades contempóraneas:
virtudes para la vida social que no descansan bajo ninguna cúpula.
Más que enseñarlas o difundirlas, conviene despertarlas
en la juventud que virtualmente las posee.
Dichosos
los pueblos de la América Latina si los jóvenes de
la nueva generación descubren en sí mismos las fuerzas
morales necesarias para la magna obra; desenvolver la justicia social
en la nacionalidad continental.
Jefe
de Estado y de Gobierno y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada
significo que mis criterios respecto al proyecto político
nacional, están sustentados en el anhelo popular y en el
mandato del 6 de diciembre de 1998, tal como lo dejé entrever
en mi carta a la ya extinguida Corte Suprema de Justicia. Yo abedezco
solamente a ese mandato popular y me sostiene el pensamiento de
Bolívar:
"Nada
es tan conforme con las doctrinas populares, como el consultar a
la nación en masa sobre los puntos capitales en que se fundan
los Estados, las Leyes fundamentales y el Magistrado Supremo. Todos
los particulares están sujetos al error, o a la seducción;
pero no así el pueblo, que posee en grado eminente la conciencia
de su bien y la medida de su independencia. De este modo, su juicio
es puro, su voluntad, fuerte; y por consiguiente, nadie puede corromperlo,
ni menos intimidarlo. Yo tengo pruebas irrefregables del tino del
pueblo en las grandes resoluciones; y por eso es que siempre he
preferido sus opiniones a las de los sabios". (Resolución
ante el Consejo de Gobierno-Lima, 1826).
No puedo salir del camino donde he sido colocado por la marcha de
los acontecimientos, único invariable e insustituible camino
del honor que emprendí a partir del Juramento Bolivariano
del Samán de Güere.
Venezuela
está como en crisálida.. y, la revolución apenas
comienza.. Parafraseando a un poeta... tal vez no veremos los sublimes
resultados de las transformaciones espirituales que estamos realizando,
pero en los ojos de quienes los vean, palpitará nuestra sangre.
No
es esta una revolución de mentiras porque el pueblo la esté
conduciendo pacíficamente; cada día se están
realizando cambios profundos en función de ideas nuevas;
se está echando abajo lo antiguo e imponiendo el trabajo
de reconstruir; particularmente mediante el Plan Bolívar
2000, el cual permite que pueblo y ejécito se vayan a través
del héroe, como dijo Andrés Eloy:
"Lo
mejor de la nube es llover. Lo dicen los labriegos en voz y las
campiñas en verde. Y la democracia es nube que hace vivir
los campos. Y adentro tiene un rayo. Es el ejército. Es pueblo
uniformado; y se esclarece para esclarecer; cuando no tiene por
qué herir, alumbra, completando la función de la nube:
luz y agua y luz, la fórmula del iris".
Mediante
el Plan Bolívar 2000, los soldados de la República
extienden su órbita de acción y se convierten en desvelados
centinelas de la liberación de los pobres y olvidados de
siempre. Nuestra revolución traduce las ideas con trajes
de campamento y, de su lado, el pueblo venezolano, tras las trincheras
del Monte Sacro se encuentra allanando, los caminos del progreso,
como dijo Cecilio Acosta. La revolución es una convulsión
que trastorna, pero es el único remedio que regenera.
Compatriotas Obispos:
Como Jefe de Estado y de Gobierno no podría nunca jugar a
la división de la Santa Iglesia y sería ingenuo pensar
que alguien pudiera hacerlo. La Iglesia de Jesús de Nazareth
es inmortal, y una de las formas de coadyuvar en el proceso de su
consolidación espiritual es señalando las perturbaciones
sistemáticas y arteras manipulaciones con las que pretende
falsificar el proceso revolucionario del país.
Estoy
persuadido de que el espíritu del pueblo es siempre recto,
pero puede ser engañado muy fácilmente por falsos
devotos que utilizan el sacrosanto nombre de Jesús de Nazareth
para desviar el camino de la revolución. Yo podría
responderles que es mentira su preocupación por el destino
del pueblo; podría poner acentos en las mismas palabras con
las cuales Jesús de Nazareth combatía la hipocresía
de los fariseos:
"Los escribas y los fariseos están sentados en la cátedra
de Moisés. Haced lo que os dicen; pero no hagáis como
hacen, porque ellos dicen y no hacen.
Ellos
crean pesadas cargas, imposibles de llevar, y las colocan sobre
los hombros de los demás; en cuanto a ellos, no tratan de
moverlas ni con la punta de un dedo.
Todo
lo hacen para que les vean los hombres: se pasean con largas túnicas;
llevan anchos filacterios; sus mantos tienen las orlas más
largas; ocupan los primeros puestos en los festines y los primeros
asientos en las sinagogas; les gustan que los saluden en las calles
y les llamen "maestros" ¡Ay de ellos!...
¡Ay
de vosotros, escribas y fariseos hipócritas que os habéis
apoderado de la llave de la ciencia y sólo la utilizáis
para cerrar a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis
ni dejáis entrar a los demás.
¡Ay
de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!. Porque limpiáis
el exterior de la copa y el plato; pero el interior, que está
lleno de rapiña y codicia, no lo tenéis en cuenta.
Fariseo ciego, lava primero el interior y después te ocuparás
de la limpieza del exterior".
Como
dice Ernesto Renán en su estupenda obra Vida de Jesús
"las exquisitas ironías del Hijo del Hombre llegaban
siempre al corazón y han permanecido coaguladas en la llaga
como estigmas eternos. Esa túnica de Nessus del ridículo
que los hijos de los fariseos arrastran andragosos tras de sí
desde hace veinte siglos, la ha tejido Jesús con una habilidad
Divina. Estas obras maestras de la más elevada ironía,
han grabado sus rasgos con líneas de fuego sobre la carne
del hipócrita y del falso devoto. ¡Rasgos incomparables,
rasgos dignos de un hijo de Dios! Sólo un Dios sabe matar
de ese modo. Sócrates y Moleiére sólo rozan
ligeramente la piel, Jesús introduce hasta el fondo de los
huesos su fuego".
En
cuanto a la consideración de índole histórica
referente a la Carta que escribe Bolívar a su hermana María
Antonia, el 27 de octubre de 1825 y donde expresa: "Protegeré
la religión hasta que muera", existe en vuestra interpretación
una desviación de contenidos: se pretende hacer creer que
cualquier sacerdote personifica la religión del corazón
de Jesús de Nazareth. No es cierto. Obsérvese, si
no, lo que escribe Bolívar en el Manifiesto de Cartagena,
en vísperas de la Campaña Admirable:
"La
influencia eclesiástica tuvo, después del terremoto,
una parte muy considerable en la sublevación de los lugares,
y ciudades subalternas: y en la introducción de los enemigos
en el país: abusando sacrílegamente de la santidad
de su ministerio a favor de los promotores de la guerra civil. Sin
embargo, debemos confesar ingenuamente, que estos traidores sacerdotes,
se animaban a cometer los execrables crímenes de que justamente
se les acusa, porque la impunidad de los delitos era absoluta; la
cual hallaba en el Congreso un escandaloso abrigo, llegando a tal
punto esta injusticia, que de la insurrección de la ciudad
de Valencia, que costó su pacificación cerca de mil
hombres, no se dió a la vindicta de las leyes un solo rebelde;
quedando todos con vida, y los más con sus bienes".
He
dicho que todo va a cambiar, pero algunos hombres no se dan cuenta,
aferrados como están a sus inmemoriales costumbres y caducos
privilegios... Ha llegado un nuevo tiempo y hay que preparar una
nueva humanidad.
Así
como hay que enseñar a escribir hay que enseñar a
vivir. Así como se aprende a hacer las redondas formas de
las letras se debe aprender también a vivir una sociedad
de libertad e igualdad. Libertad en pie de igualdad. ¿Cómo
se había aprendido hasta entonces a vivir?.
A
veces pienso, con Rousseau, "que las cosas esenciales no pueden
ser vistas por quienes no quieren ver, porque si las nociones del
gran Ser fueran innatas en todos los corazones, sería una
preocupación bien superflua la de enseñarlas.
Finalmente
quiero señalar que en la medida que no tengamos conciencia
de la opresión e injusticia que existe en los pueblos; en
la medida en que se profane con mentiras el poder del espiritu;
que callemos cuando debamos hablar; que despojemos a los demás
cuando en verdad debiéramos darles; en tales medidas lo que
hacemos es enterrar a Jesús y a Bolívar en el corazón
de quienes están sojuzgados.
Compatriotas Obispos:
Reciban
Ustedes, por gajes de mi amistad y a nombre del Gobierno revolucionario
que presido, nuestros más apasionados votos por vuestra felicidad".
Imploro bendición apostólica,
Bolivarianamente,
Hugo Chávez
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