Mayo28, 2001

ECONOMIA

El banquete de Miraflores

Un caso insólito descubre qué comen el Presidente y sus empleados más directos. Un frigorífico muestra sus facturas para reclamar el pago de Bs. 33,3 millones. El dinero se "extravió"

Todo lo que se come en el Palacio Presidencial quedó al descubierto cuando Marcos Ibáñez, representante del "frigorífico, pescadería, charcutería y víveres Mi Casita 2000" y de Inversiones Discramer, una compañía dedicada a la venta al "mayor y detal de víveres nacionales e importados", mostró sus facturas para reclamar el pago de la mercancía despachada a Miraflores. Una encarecida carta enviada por Ibáñez al director de Administración del Ministerio de Secretaría, el 10 de enero, reza que "a mediados del mes de diciembre me entrevisté personalmente con el sargento Montilla para plantearle mi situación". La "situación" es que "únicamente me han efectuado seis pagos" de 45 facturas emitidas entre el 20 de julio y el 23 de noviembre de 2000. A la primera empresa se le adeudan más de 27 millones de bolívares. Nunca le pagaron.

Ibáñez resume que "la respuesta que obtuve fue que entregara copia de los pagos efectuados y las facturas por cancelar para estudiar mi caso, porque supuestamente ese organismo no le adeudaba nada a mis compañías". Ibáñez finaliza reseñando que "en ningún momento he autorizado a ninguna persona retirar los cheques de mi empresa". En pocas palabras, el dinero que fió Ibáñez al Ministerio de la Secretaría se "extravió".

Buen comer

El primer despacho salió el 20 de julio. Cuatro firmas ilegibles refrendaron la factura 155 a nombre del Ministerio de la Secretaría. Domicilio Fiscal: Palacio de Miraflores.

En 157 días, el Ministerio de la Secretaría compró a Mi Casita más de 3 mil kilos de pollo entero y casi 1.800 kilos de pechuga y muslo; 2.200 kilos de carne de primera en diferentes cortes: solomo, muchacho redondo, muchacho cuadrado, ganso y lomito. La dieta, balanceada, incluyó gallinas, pavo y 805 kilos de cochino (perfil, chuleta, paticas y costillitas). Hubo antojitos que se compraron de a poquito, como botellas de vino blanco y tinto; una pierna de cordero el 20 de julio y dos kilos de jamón de pavo.

La otra empresa, Inversiones Discramer, distribuía lo necesario para el desayuno. Vendió cientos de kilos de queso amarillo, paisa, parmesano, blanco, jamón de pierna y espalda, tocineta y chorizo por un monto de 6,2 millones de bolívares.

Hay una factura, la del 7 de septiembre de 2000, emitida por Mi Casita, que muestra claramente las compras, por un monto de 133 mil bolívares, efectuadas para una parrilla de varios comensales: 10 kilos de punta, 12 kilos de lomito; 9,7 kilos de solomo; 3,3 de costillitas de cochino, dos kilos de chorizo y un kilo de morcillas. Esta era la época en que se discutía qué miembros integraría el Comité de Postulaciones y la directiva de la Asamblea Nacional. Aquello que se bautizó como el "cogollo gastronómico" de las "parrilladas presidenciales".

Ibáñez señala que se le realizaron 6 pagos, por un total de 2,8 millones de bolívares. Todas las erogaciones salieron de la partida "Gastos distintos de remuneración de personal" del Ministerio de la Secretaría y fueron cancelados con cheques del Banco Industrial de Venezuela. Alguien se "comió" 33,3 millones de bolívares.



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Por:  http://www.talcualdigital.com


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